Había una vez un vendedor de teléfonos móviles inglés de aspecto desagradable a la vista pero
amable al corazón. Era uno de esos hombres feos. Sí, de esos que son los últimos elegidos en el
recreo del colegio por los orgullosos capitanes, maestros en dar puntapiés a la
pelota, cuando forman sus equipos para derrotar al rival sin piedad. De esos
excluidos por su forma poco atlética y su dentadura desigual. Obeso, con los
Pirineos por dientes y sin saber pronunciar las eses correctamente. Un hombre
por el que uno siente verdadera lástima cuando ve su mirada triste pero
descubre que su rostro transluce bondad. ¿Por qué alguien con una mirada tan
sincera, humilde y bondadosa tiene que tener un aspecto tan desagradable que
le cierre tantas puertas? Paul Potts era desagradable según los cánones del
mundo de hoy pero un hombre bueno.
Paul tenía una ilusión que en su caso no podía ser más ilusa. Él quería cantar. Pero no música Pop
o Rock, no… él quería ser cantante de Ópera. Su empeño le llevó a dar algunas clases pero viendo
que no se le presentaba ninguna oportunidad, y viendo su sueño tan lejano, dejó de lado la música
para buscar un trabajo, como él decía, “de verdad”. Algo con lo que poder mantenerse y vivir,
aunque sea frustrante. Y comenzó su andadura como vendedor de teléfonos móviles. Aquello para
lo que había nacido era inalcanzable. Aquello por lo que le ilusionaba vivir era imposible. No
quedaba más remedio que dejarlo de lado para siempre. Sólo podía ser un ignorado vendedor de
móviles.
Después de una dura jornada de trabajo (aquél hombre le había llamado de todo porque se le
había estropeado su teléfono), Paul cayó desplomado en el sillón de su casa agotado y, tomando
el mando de la televisión, zapeó buscando algo entretenido con lo que despejar la mente de
preocupaciones. Al llegar al canal 6 vio cómo una chica despampanante (sin duda, la presentadora
del espacio), anunciaba el próximo comienzo de la nueva edición del Operación Triunfo inglés.
Mientras las imágenes de guapos y guapas aspirantes al premio de años anteriores pasaban a
gran velocidad cantando temas de gran actualidad, la presentadora animaba a los televidentes
a presentarse al cásting para concursar que, casualmente, tenía lugar al día
siguiente en su ciudad.
Paul pensó que podría probar pero pronto desechó esa ridícula idea. “Un gordo, feo que canta
Ópera no interesa a nadie. ¿Quién querría ver a alguien como yo cantando música olvidada?”.
Apagó la televisión y se fue a dormir.
Al levantarse la mañana siguiente se encontraba de buen humor. No sabía por qué pero algo le
animaba el día y se sintió más dispuesto a ser feliz, a hacer lo que le gusta, a sentirse realizado
con su trabajo. Pensó “¿por qué no? No tengo nada que perder y, por lo menos, compruebo si aún
están en forma mis cuerdas vocales”. Pidió el día libre y se acercó al lugar del cásting.
Paul se sintió fuera de lugar cuando acudió al auditorio. Personas mucho más
jóvenes que él, con una presencia física atractiva en todos ellos y con un aspecto
sin duda mucho más cool que él aguardaban en la fila nerviosos porque llegaran
sus turnos. Paul estaba más nervioso aún que ellos pues nunca le había gustado
que se fijaran en él porque siempre se sentía juzgado por su aspecto. Y en ese
lugar todos los ojos atónitos y burlescos se clavaban en él.
Mientras aguardaba su turno se mordía las uñas y trataba de convencerse a sí
mismo de que, al fin y al cabo, iba a hacer algo que le gustaba y, por tanto, no
tenía que tener miedo pero… cada vez que pensaba en ello añadía “ya, ¡pero
nunca lo he hecho con público escrutando cada movimiento que haga!” y volvía
a temblar.
Por fin llegó su momento y subió al escenario. Frente a él, tres jueces y detras de éstos, cientos de
personas en la sala de butacas mirándole fijamente con ojos burlones. De fondo se oía algún
comentario como “¿qué hace este tío aquí? ¿Se ha pensado que esto es la sección de bollería del
supermercado?” a lo que otro respondía: “yo creo que buscaba a su dentista pero es tan tonto que
se ha perdido” y risas a continuación. Paul no se sentía cómodo.
Entonces, la Venus del jurado, espectacular en su belleza le dice: “tú eres Paul, ¿verdad” a lo que
él responde con un simple “sí”. Continúa ella: “y, ¿a qué has venido, Paul?”. Y él, con toda
franqueza y humildad, con una semisonrisa nerviosa que trata de ocultar sus feos dientes sin
conseguirlo, responde: “a cantar Ópera”.
La reacción del jurado es previsible. Han pasado por delante de sus ojos multitud de personajes
extraños con ideas de lo más peregrinas y sus gestos no disimulados de desesperación muestran
que están cansados de ellos para que venga un gordo, feo a cantar Ópera porque se ha cansado
de comer ganchitos viendo la tele y no tiene nada mejor que hacer. Su desprecio se entremezcla
con su escepticismo mientras las risas del público se hacen notar. No les queda más remedio que
escucharle porque para eso les pagan que si no… El resultado puede verse en el vídeo a
continuación.
Sylvette E. Rivera Orgullosa de mi Patria Borinquen
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Esta sección esta dedicada a gente INCREIBLE, gente que han logrado superar cualquier obstáculo para lograr sus metas o que Dios a dotado de talentos fuera de este mundo. Tambien a gente grande que siempre estaran en nuestros recuerdos.
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Paul Potts - Nessun Dorma ( Subtitulos en Español )
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Muchos conocen a Simon del show de TV "American Idol", pero pocos saben
que él es responsable de muchos otros shows como la versión británica de
"America's Got Talent" que allá se llama "Britain's Got Talent" (ambos shows,
de su autoría, originaron en ese país).
Según estimados, la niña prodigio podría en su primer año ganar £1 Millón de
Libras Esterlinas (unos US$2 Millones de dólares).
Su nombre es Connie Talbot, y nunca ha recibido lecciones de canto, sino que aprendió por si sola con un
juguete de Karaoke de £39 Libras Esterlina (unos US$80 dólares). Según la madre le compró ese juguete
porque debido a su circunstancia financiera no podía pagarle lecciones de canto a su hija.
Así mismo, el talento de la niña fue descubierto por razones trágicas, ya que mientras su abuela yacía
moribunda con Cáncer en la cama la niña le cantaba la canciones del DVD de la película El Mago de Oz
para hacerla sentir mejor.
La canción que ella interpreta en el video que les presentamos, Somewhere Over the Rainbow ("En algún
lugar sobre el arcoiris"), es la canción estrella de la película. Según la madre, fue la abuela la primera que
dejó dicho que su nieta tenía un verdadero talento para el canto.
La niña interpretó esa misma canción en el funeral de su abuela hace dos años,
cuando la niña apenas tenía 4 años.
Según Simon, "La niña es sencillamente algo especial, nunca antes había escuchado
un silencio tan profundo y poderoso como cuando Connie cantó. Fue pura magia."
Actualmente es el video más popular en YouTube, por lo que su popularidad obviamente
trasciende las fronteras de su país natal.
Paul Potts
Connie Talbot
Britain's Got Talent Connie Talbot Conny
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PUERTO RICO DE TODO UN POCO, (música, su gente, imagenes)
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Webmaster ~ Sylvette E. Rivera Creada en diciembre 2006 actualizada julio 2007 Copyright © Sylvette E. Rivera
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counterwebkit2008
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Homenaje al Gran Tenor fallecido el 6 de septiembre de 2007. En este video actúa junto al cantante
de música rhythm and blues estadounidense Barry White también fallecido el 4 de julio de 2003.
Una excelente presentacion de estas dos extraordinarias figuras que el mundo ha podido disfrutar.
Doy gracias a Dios por haberme permitido conocerlas. Lucciano Pavarotti, Barry White: Gracias por
habernos dado su voz, sus interpretaciones y su musica
Pavarotti & Barry White My first, my last, my everything
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