Oración del Navegante de Internet

Señor Jesús, Tu voz calma las aguas en el mar de Galilea. Regálame tu voz, regálame tu acento
y guíame a través del mar del nuevo milenio, este mar inmenso que todos llamamos Internet.

Frente a esta pantalla desfilan los dolores y las esperanzas, los gozos y las angustias de millones y millones de
mis hermanos. Las noticias, las empresas, las conversaciones y los correos son otras
tantas puertas que me acercan a las historias y los corazones de tus hijos, de mis amigos,
aquellos por los que tú, Jesucristo, rogaste con lágrimas en Getsemaní y con tus llagas
y sangre en el Calvario.

Señor, Internet es una ventana a la humanidad, quizá la ventana más grande que hemos tenido jamás. Dame
tus ojos para descubrir detrás de cada rostro que llega a mi ventana ese drama grande o pequeño que vivimos
los hombres y las mujeres del tercer milenio cristiano.

Señor, yo te pido que seas tú mi gran portal; condúceme a los lugares, páginas, chats y correos
que puedan hacerme bien y donde yo pueda hacer el bien. Dame sabiduría y fuerza de voluntad para
evitar lo que pueda lastimar la gracia en mi alma o donde yo pueda hacer daño o dejar de hacer
bien a mis hermanos.

Cristo, tú eres el mensaje que esperamos; tú eres la imagen que necesitamos; porque en ti Dios Padre ha
mostrado la verdad de su amor y de su gloria.

Por eso te ruego, te clamo: llena con la noticia del Evangelio estas conexiones. Saluda desde aquí a tus hijos,
adultos, jóvenes y niños; da un abrazo de amor a quienes se sienten solos; orienta con piedad a quienes
pueden naufragar en estas aguas; únenos más allá del torrente
de bits en un torrente de gratitud, oración y alabanza.

¡A ti la gloria y la alabanza por los siglos! Amén.
"BENDICE PADRE AMADO A TODO EL QUE VISITA
ESTA PAGINA Y LLENALO DE TU GLORIA" AMEN
Sección creada para exponer poemas y reflexiones cristianas
de ustedes mis amigos de Internet.
Relato dia terremoto Peru (Esperanza en Dios)
Escrito porJorge Raul

Ayer cuando escribí el mail dando mi apoyo moral a mis compatriotas en Lima, ya que yo me hallo en el
Norte del Perú, aún no tenía noticias de mi hijo de 11 añitos, había orado por el con todas mis fuerzas para
que se hallara bien. Las comunicaciones telefónicas habían colapsado, era ya como la media noche y ningún
intento mío podía ingresar para oír la voz de mi hijo; aun con todo ello me hallaba en calma.

Ya pasada la media noche suena mi celular; era mi hijo que con su pequeña voz dijo, "hola papá, estoy
bien"...
yo muy tranquilo le dije, " ¿donde estuviste cuando pasó el terremoto?"; me respondió, estuve solo en casa,
todos habían salido; y le pregunte, " ¿que hiciste cuando la tierra comenzó a moverse?"; el me dijo: " me tape
los oídos y me puse en un rincón, después salí a la calle y la gente estaba llorando y gritando, y justo vinieron
los misioneros a la casa y estuve con ellos"; luego hablamos de que lo importante que es mantener la calma,
de buscar lugares seguros en la casa, etc...

Cuando ya habíamos hablado un rato y me iba a despedir me dijo; " papá si no sabes de mi después de esta
noche, es porque estoy en el cementerio", yo me sonreí y le dije: " no hijo, si no se más de ti, seguro que te
irás  al cielo y yo iré a buscarte allí", el me respondió, " si papá en el cielo".

Después de esto comprendí que no importa lo que nos pase, si tenemos esa esperanza en Dios, nunca nos
sentiremos solos; por eso me gusta repetirme una y otra vez... pero por sobre todas las cosas, nunca te
olvides de Dios".

Gracias amigos y amigas, leer sus mail me hace pensar que nunca morirá en mi la esperanza de un mundo
unido, sigamos orando para que las personas que han perdido a sus seres queridos hallen consolación y
esperanza que este mundo no es el fin de todo.  Les quiero.
Sylvette E. Rivera
Orgullosa de mi Patria Borinquen
* Envíame tus poemas para publicarlos *
♥Relato de Jorge Raul ♥ A la deriva
"A LA DERIVA"  Escrito por Lily Santiago 10-12-2005

Navegaba yo en mi barco,
como siempre acostumbraba,
al llegar mar adentro,
y que las olas me alcanzaran.

Pero nunca tuve miedo,
hasta aquella mañana,
cuando el mar se puso bravo,
y mi barca casi viraba.

Entonces sentí yo un miedo,
que me helo las entrañas,
luchaba con mi velero,
pero el mar casi nos arropaba.

Y solo pude exclamar
al Señor del universo,
aquel que todo lo puede
y le puso calma al viento.

Y se escucho un gran silencio,
y yo le dije bajito,"Gracias",
por escucharme Maestro,
y me dijo muy tranquilo.

No se porque te asustaste,
siempre he viajado contigo,
no sé porqué tu dudaste,
si siempre a ti yo te cuido.

Y yo pensé un instante, eso era verdad,
como me pude olvidar, de que viajaba el conmigo,
Tu... mi gran Señor, Tu, mi gran amigo.
Te pedí perdón Señor, por haber de ti dudado.

Te juro a Ti mi Señor, Tu tomaras el timón de mi vida,
desde ese instante de mi tribulación,
te entregue las riendas de mi vida.

Ahora soy tu pasajero, y no me iré a la deriva,
mientras tu conduces mi barco,
Yo te confío a ti mi vida.
Observa como nuestro Señor luego de darte la vida, y proveerte de
todas sus bendiciones permanece a tu lado aun así te descarriles.
El siempre velara por ti dándote nuevas oportunidades.

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